PARAULES AMB AROMA

Tinc una planta i l'acabo de batejar amb el nom d'Aroma. El seu perfum embriaga de tal forma que les hores es desdibuixen en un temps, on les agulles del rellotge marquen minuts inexistents. Les seves fulles desprenen energies que no es deixen veure però que impregnen l'espai de poesia. Aroma és menta, aroma és amistat.

22 de maig 2017

FICCION

Sabe que él no necesita hablarle pero ella necesita abocar su corriente gramatical, en la cueva oscura donde habita. Quisiera acercarse a él y aunque fuese un instante rozar su mirada. Quisiera decirle que el tiempo del querer y el del escribir tienen la premura intensa de un sueño. Sabe que nunca le dijo que la necesitase pero ella le recuerda el pasado, le habla de ella, y lo interroga sobre aquello que siempre ocultaron. El impulso misterioso, que desplaza todas sus palabras hacia la gruta. Las palabras descendiendo cubiertas de solicita entrega; las palabras que él no necesita, y que ella necesita para volar.
Ficción, le dice desde dentro de su cueva. Mucha ficción, mucha fantasía dice dejando que su voz caiga verticalmente en su cabeza, susurros de un protagonista engañoso y tenaz. Recuerde, él es ficción, él no la necesita, él es un espíritu incorpóreo, confluyente, superpuesto en una delirante trama de personajes, escenas, tiempos y espacios.
Se asoma, se acerca más a la caverna, y con cada acercamiento aumenta el riego de caída, alarga las manos y llega hasta él, lo siente, lo toca, y sostiene el rostro ficticio entre sus manos. Su cuerpo frente al cuerpo irreal, sujetos ambos por palabras, palabras que manan de una boca manchada de azul. El ficticio la besa, lentamente. La suelta de las manos, no la necesita.

@paraulesambaroma

Badalona, 22 de mayo de 2017

16 de maig 2017

ALTERIDAD

Ella se sintió incomoda, ¿por qué? No lo sabía, hurgaba en las profundidades de su psique intentando encontrar una respuesta que no hallaba. Nunca fue mujer de contacto cercano, la distancia y ella; ella y el silencio. Estaba bloqueada, un trozo de mármol sin cincelar, agarrotada, paralizada. Las miradas tocan, los gestos tocan, quizás existía la remota posibilidad que aquella mirada fija hubiese revivido, de su subconsciente más subconsciente, la cicatriz guardada. Se levantó de la jarapa y dejó su cuerpo acomodado entre los cojines para que nadie pudiese notar la ausencia. Abrió la ventana y escapó. Necesitaba aire, necesitaba respirar. En la primera papelera que encontró arrojó la incomodidad del recuerdo, pero lo vio saltar, y colarse de nuevo en su interior. Entró en una farmacia y aunque sabía que era un dicho cursi pidió tiritas para el alma, la farmacéutica que la atendió, la miró y enseguida comprendió que no se trataba de una broma, y le dio la caja más grande. Bajó por el paseo y llegó hasta el puerto. Se subió en una lancha motora, y dejó que el viento del mar y las gotas saladas refrescaran su rostro.  Oyó de lejos que nada más le quedaban dos minutos de libertad, y que debía regresar allí: a la jarapa, a su cuerpo, a sus ojos, a encontrarse de nuevo con el recuerdo que le quemaba el alma. Cerró los ojos, como los muertos, y de la negrura resucitó otra mujer. Se levantó ensimismada de la jarapa, se miró en el espejo y no la reconoció. Otra igual a ella la miraba, pero ella sabía que esa no era ella. Se arregló sin prisas, medias negras y un vestido con cremallera en la espalda; se maquilló y se pintó los labios para matar. Así pues la otra sin vacilaciones, lo busca, se sienta delante de él, las piernas quedan situadas a la altura de sus ojos; sus piernas enfundadas en finas medias negras se balancean insinuantes; lo provoca; quiere que él tenga ganas de tocarlas; quiere ponerlo furioso. Siente como la mira. Él duda. No sabe que hacer; pero sabe que quiere tocarla, arrancarle la ropa, morder sus labios, beber sus pechos. Ella, lo conoce, y adivina lo que ocurrirá si él decide levantarse del sillón. Se acercará por detrás, callado, introducirá las manos por los cabellos y los revolverá un poco, apenas un gesto inocente, juguetón; le acariciará los hombros, el cuello con la yema de los dedos, como si sus dedos fueran plumas, de forma tierna y suave; le rozará el lóbulo de la oreja; lentamente, le cogerá las manos y la levantará del sillón, bajará su mano por el brazo, lo rozará como si fuera seda; rodeará con sus manos la cintura, la estrechará contra él provocando el acercamiento posesivo; bajará la cremallera del vestido, aumentando la escala del deseo en cada punto de su columna vertebral; sus hombros quedaran desnudos, los acariciará, los besará, y la piel estremecida enloquecerá.
El silencio se transforma en gritos y en quejidos; no hay distancias; el tiempo se ha detenido en la otra. La alteridad ha permitido el acercamiento de dos realidades contrapuestas.
La ventana se cierra de golpe. Él se marcha.
Ella se levanta de la jarapa, va al cuarto de baño, se mira en el espejo,  no sé reconoce, y se pregunta ¿cuál de las dos es ella?

Badalona, 16 de mayo de 2017



09 de maig 2017

UNA JOYA: BADALONA

Una joya: BADALONA

Una palabra navega. Pescadores con viejas redes arrastradas en la arena tostada. Los caballitos de mar multiplicándose. Un puente, sin candados, dañado. El mono aferrado a su botella. Los deportistas y los bañistas despreocupados. Sola y soleada, o acalorada. Un poco más allá las lanchas, los veleros, los barcos apegados en el puerto; un poco más arriba algún turista perdido y el silbido del tren. Al final tres torres solitarias, pitagóricas, trinitarias; simbología de ciudad industrial; retratadas en blanco y negro. La gente pasea sin prisas, sin importar de dónde vienen y a dónde van. Mi paso es ligero por estar enredado en la trama de mi pensamiento. Badalona, ciudad de mar. Badalona, ciudad acogedora. Epicentro de solidaridad. Alfombra de luz sobre el mar azulado. Me paro. Sentada en un banco contemplo el balanceo del mar, la vida, tú sabes. Colorido de arena dorada, de alegres palmeras que miran la mar. Familias y niños y enamorados paseando la Rambla. Y arriba, mucho más arriba, relámpagos de pasado donde cada ciudadano encuentra restos de historia, el relato de Venus, la fe medieval del destino. Y en esas piedras, un oráculo, sentenció su destino, fue la forma en que los dioses agraciaron a la ciudad con la joya del mar.

@paraulesambaroma


Badalona, 9 de maig de 2017

28 d’abril 2017

LA CAVERNA

Vuelo con alas ligeras que cuelgan de mi espalda; aires angelicales deslizan sus manos invisibles sobre los lunares de mi piel. Vuelo esquivando inclinaciones cargadas de propósitos endiablados, soles calientes redondos, aire modular esperando la presencia nocturna de faros remotos. Segundos robados en nocturnidades de escasos silencios.
Momentos de noche cercando sus ojos, sus ojos cercando mi curiosidad, mi curiosidad rozando el misterio. Son en esas horas donde el misterio adquiere para mí un valor poderoso, es consigna literaria de amor i belleza.
Y usted en la caverna, y usted envuelto en silencio.
Pero usted, hombre azul, me da mucho más que lo que cuentan hadas galácticas o duendes chiflados, me da lo que sueñan los dioses y tientan los demonios. Y mi energía creativa, mi éter sagrado se crece ante su voluntad, y las palabras aventureras avanzan alegres hacia las nubes.
Usted se enreda entre los mecanismos más complicados de la mente, de la belleza creativa. Y en ese territorio, sólo a usted veo. Lo veo en la caverna, parado, callado. Y su aroma se propaga como fuego por mis ojos, por mis cabellos. Cierro los ojos y viene su música, viene ahora una melodía, luego otra, y me sacude el alma, erizando mis sentidos. Lo escucho y me lleno con sus notas. Lo intuyo, lo palpo.
Usted, la única realidad que habita la caverna.    
@paraulesambaroma


Badalona, 28 de abril de 2017

12 d’abril 2017

TRÉBOL DE CUATRO HOJAS

Sábado, 8 de abril de 2017

Cielo oscuro con tiznes de brasas, palmeras iluminadas, abundancia de luces, dócil viento suave. Está plantado en la puerta con el abrigo largo, negro, vigilante, atento a su tarea. Las palmeras bellas. Los ojos azules, quién sabe quizás esos ojos sepan ver mil veces más claro en la noche que los castaños; quién sabe quizás los castaños vean con más claridad el día. Y hoy quiero escribir sobre él, porque escribir de él es otra manera de sentirlo a usted. Ubicado en la puerta de entrada. Nos miramos. Mirada ante mirada. Una mirada humana, imperturbable. Este “imperturbable” es un poco complejo. Lo pienso ahora que escribo porque su rostro es sumamente serio, impenetrable, como si pensase que cualquier minúsculo gesto pudiera delatar sus secretos. Y lo veo ahí (lo ve esa otra mujer, la que él no ve) inmóvil, callado bajo el cielo negro, palmeras iluminadas, abundancia de luces acicalando la nocturnidad, dócil viento suave bailando al compás de la creatividad. En esta noche de primavera nadie a mi alrededor percibe que estoy bailando entre nubes;  si Hölderlin decía “Nadie, sin alas, tiene el poder de captar lo que ésta cerca”, por qué no alterar la frase: “Alguien, con alas, tienen el poder de captar lo que ésta lejos”. Y si el vigilante me preguntará ¿Tú a qué te dedicas? ¿Te gusta escribir? Yo le respondería aprendo, cada día intento aprender a ver tréboles de cuatro hojas, a observar el cielo y ver ángeles y nubes y otros cuerpos; aprendo a que un rostro inalterable, una mirada gélida, una majestuosa palmera, unos cabellos blanquecinos, una lámpara de cristal de bohemia me conduzcan a esas zonas, con derecho de admisión, donde estalla el júbilo de mi consciencia; y aprendo a escribir, cada día un poquito, para conseguir que de todo lo que me trastorne, siga creciendo mi tesoro. Y seguro que el vigilante me diría que un trébol de cuatro hojas no se encuentra a menudo, que es raro, casi un milagro. Pues yo lo encontré, le respondería, un día de primavera, a veces como nube, otras como ángel, y un día en forma de trébol. Sí, un milagroso trébol de una especie particular, con cuatro amplias hojas todas ellas en forma de corazón; un trébol silencioso destinado siempre a desaparecer. Y así entre tréboles, nubes, cielos, elfos, ángeles…, la otra, la que el vigilante del abrigo negro no advierte, aparece juguetona incitándome, provocándome a escribir cuando le digo que hay momentos para bailar y otros para callar. Pero al cruzar la puerta del vigilante, una alfombra entre lo visible y lo invisible se extiende ante mí, y todo se descoloca. Una canción, los focos de luz proyectando sombras irreales. Cierro los ojos y lo invisible se vuelve real. Y mi alma trepa por el humo de la noche, atravesando silencios, fantaseando con la ingravidez del recuerdo: cielo celeste, palmeras presumidas, luces violetas, bachatas dulzonas, suave viento ligero. Y entre los rasgos de la noche, tu melodía.

@paraulesambaroma

Badalona, 12 de abril de 2017

MAR

Me siento y sé que estoy lejos de usted. Miro el mar y a pesar de no verlo, mis palabras vuelven de nuevo a sentir su aroma marinero, y lo aspiran. Me siento playa, me torno ola. Usted, que me da lo que no cuentan minutos ni cuentos, me cala toda entera. Desde donde quiera que llegue su aroma sepa que se expande entre mis dedos. Me alcanza, me perfuma. Cierro los ojos y lo huelo; su líquido me inunda, me riega la piel, me humedece. Su fragancia invade mi corporeidad agitando mi espiritualidad. Estoy tan llena de su esencia que su aroma se ha filtrado por mi piel encharcando mis pulmones. Todo aroma, todo éxtasis. Anhelo desvelar mis sentidos y degustar su salinidad. Usted agitado entre los mecanismos complicados del olfato me achispa. Sólo a usted diviso tras el faro. Lo percibo tras los haces de luz, quieto, parado y silencioso. Usted y el mar. Quizás algún día decida acercarse a la orilla, y oler estas palabras que saben a-mar.

@paraulesambaroma


Badalona, 12 de abril de 2017

10 d’abril 2017

ADIÓS CARME

Esta mañana de abril el aire fresco se ha tiznado, pesado y oscuro, empañando el espejo transitorio de la realidad. Vemos pasar la infancia como un camino largo y duradero, y creemos, ingenuamente, que no se acabará jamás, hasta que un día, de pronto, nos encontramos de frente con la madurez, y descubrimos, a nuestro pesar, que la vida dura un segundo y, que tras ella, tras el final, nos esperan los heraldos negros de la muerte.
La calle, los coches, los trabajos, las opiniones, la política, los diarios, las prisas y tantas otras cosas van llenando el vaso transparente de la existencia y, sin darnos cuenta nos olvidamos del paso sigiloso de la muerte por la vida; lo imprevisible, lo inesperado sigue adherido a la piel de nuestra descuidada fragilidad. Nos cubrimos de vendajes, de problemas, de indiferencias,  de absurdas preocupaciones que van envejeciendo la fiesta de la vida, descuidando la belleza del lirismo, del sentimiento, de la estética, del bien, de la honestidad, de la fe, de la historia, de la libertad, de la justicia, de la igualdad, de la fraternidad, ese burbujeo socialista de la vida.
Domingo de ramos, domingo de flores. Rosas tristes, rosas llorosas. Las rosas rojas, Carme, siempre conservaran tu fragancia socialista; hoy consternadas por tu marcha sus pétalos cabizbajos y enlutados, lloran. Rosas rojas de terciopelo, la más bellas acompañando tu despedida.



Badalona, 10 de abril de 2017

05 d’abril 2017

LA MARIONETA

De un tiempo a esta parte la mente con sus complicadas artimañas me domina, y soy ahora una marioneta vacía en sus manos, tejida de virutas marrones. Pendida de hilos que mueven pies y manos tras el telón. Así quedé, trastocada, desde que mi mente le cedió mis articulaciones y mis cuerdas. Y es usted, el innombrable, el que desde las sombras acaricia los hilos de mi voluntad. Así permanezco, elevada del suelo, a veces contoneada por el viento, otras por el aire de su roce al pasar. Tal es mi vivir, tal es mi balanceo. Suspendidas entre hilos invisibles que no puedo alcanzar. Soy tela, cartón o madera. Muñeca quieta y callada. Tras las bambalinas me hablo a mi misma: muñeca de guiñol, risueña titiritera, guíñale un ojo, hazle una señal, estira la cuerda de su pulgar.  

@paraulesambaroma


Badalona, 5 de abril de 2017   
 
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