PARAULES AMB AROMA

Tinc una planta i l'acabo de batejar amb el nom d'Aroma. El seu perfum embriaga de tal forma que les hores es desdibuixen en un temps, on les agulles del rellotge marquen minuts inexistents. Les seves fulles desprenen energies que no es deixen veure però que impregnen l'espai de poesia. Aroma és menta, aroma és amistat.

07 de juliol 2014

CONFESIONES V

Es una tarde calurosa de verano, estamos en territorio conocido, un centro comercial al lado, grande, mágico, horizontal, valle de consumidores y paseantes, y la ideología vestida de rojo en la tarde festiva del sábado, conquistadora entre palmeras, mesas nevadas, torradas de jamón y dulces refrescos, alimentos solidarios, personas comprometidas y socialistas, un barrio antiguo y trabajador que se eleva allí en la torre del viejo matadero.

Sostengo la criatura entre mis brazos. Duerme. Duerme el sueño frágil de los ángeles. El bebé duerme, y todo descansa en su sueño. Cómo se desvanecen los poderes, los mundos, tan competitivos y difíciles, en la ingravidez del dormir infantil. Toda bondad emana en la inocencia de un suave bebé dormido.

Él, un hombre, el hombre. Sí, el hombre de la distancia, de las barreras infranqueables. Se acerca con una tímida sonrisa en el balcón de su boca pública y saluda. Continuo invisible a su mirada y su negra indiferencia contrasta con la pureza blanca del recién nacido. Lo acaricia y sin querer sus dedos rozan levemente mi mano, pequeño gesto perdido y desorientado, entre algodones. Recojo su indiferencia con tolerancia y respeto y la guardo en el cajón de los desaires helados. Pero en el triste aullar de la noche, cuando la luna se viste de claridad, aparecen, las imágenes proyectadas desde el límite de esa constante frialdad. Estoy aquí en mi noche acompañada por el recuerdo de esa música constante. Y entre tanto desafecto ha nacido una flor, de color rojo, firme como una roca. Así es mi flor roja y solidaria, roja e imaginativa, roja y fraternal, creativa y juguetona. Tanta frialdad ha regado mi flor con el aroma de la invención, la belleza creada para los ojos de ese hombre que tampoco sabe de mí. “Nos olvidamos que el alma tiene sus propios caminos”.

Badalona, 7 de julio de 2014

CONFESIONES IV

Me despierta y me guía. Llueve y me entra agua en el alma; recuerdos incompletos que nadan de aquí para allá, de mis manos a tus ojos. Lees y al leer mis palabras dejas que naden hasta tu orilla visual. Palabras de agua, palabras de vida. Agua, principio originario de todas las cosas, energía primigenia de toda creación. Una gota de agua, una recinto mojado, un diluvio universal me devuelven de pronto aquella mirada robada, escapada entre el séquito social, y la siento llegar de ti hacía mi, y la percibo alegre y divertida haciéndome llegar entre cables y blancos rosales esa forma extraña de acariciarnos. Imagen hermosa de ti mismo que guardo en algún lugar de mi Olimpo emocional. Luego, te alejas, te conviertes en menos real, y te marchas de espalda sigiloso y callado. En el agua geométrica mi alma navega. En esta mañana de julio, con el agua de lluvia goteando en mi interior desaparezco con la escritura, con los sueños, con los recuerdos, con las caricias, con las palabras. Presente absoluto de segundos empapados, de gotas cristalinas, que corren de este rió lingüístico a tu desconocido mar gramatical. Alguien reaparece entre las gotas de agua. El hombre de la lluvia, de las ideas, de los cuentos y de las historias. El solitario hombre inenarrable que sólo puede llegar, inesperado, en un día así, con un paraguas narrativo en la mano y una poética permeable en el alma.

Badalona, 7 de julio de 2014

CONFESIONES III

Abro los ojos y me doy cuenta que he tiznado los zapatos de tinta azul. El cielo está cargado de nubes. Bajo este cielo negro me pierdo. La lluvia comienza a caer, agua fresca enredándose entre cabellos incendiados. El cabello quema una neurona, salta la chispa, neuronas abrasando mis pensares. Mi mundo en llamas, rojo fulgor. El fuego me acompaña y sin embargo siento la frialdad cobijada en mi alma. Fuego helado dijo el poeta. Miro lo que miro y vuelvo a escuchar su voz. Y, de pronto, esa voz de lobo y de pájaro fábula una historia. La fábula del contar. Estoy en esa edad, en la que la niñez queda lejos. Abro la memoria y desentierro la niñez. En mi recuerdo: un parque, una libreta, una niña con sueños y cuentos; con muñecas y colores. En mi recuerdo la niña dibuja sus primeras líneas temblorosas, escribe sus primeras letras equivocadas, aprende a contar del uno al diez, y ríe. Y ese legado de papel, de pizarra, de colores y de plumas, de líneas, de números y de letras, de motivación y de cariño, ha transferido la llama secreta que aviva el fuego de mi alma. El cielo se ha despejado y ha desaparecido la mancha azul de mis zapatos. Cierro los ojos.

Badalona, 3 de julio de 2014
 
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