PARAULES AMB AROMA

Tinc una planta i l'acabo de batejar amb el nom d'Aroma. El seu perfum embriaga de tal forma que les hores es desdibuixen en un temps, on les agulles del rellotge marquen minuts inexistents. Les seves fulles desprenen energies que no es deixen veure però que impregnen l'espai de poesia. Aroma és menta, aroma és amistat.

09 d’octubre 2014

MI AROMA: BADALONA

Mi aroma: Badalona
por Paraules amb Aroma

Mi universo, mi mundo, mi ciudad, mi aroma: Badalona.
A lo largo de los años he ido escuchando que Badalona es una ciudad dormitorio, antaño industrial, gris e indiferente, y con una existencia minimizada por la grandeza y proximidad de Barcelona. Pero yo siempre me he negado a creerlo y digo: ¡Me niego!
Hay ciudades de las que me empreña que se las critique en mi presencia:
1.- Venecia: no, no se hunde y no huele mal.
2.- New York: no, no es caótica y surrealista.
3.- Londres: no, no es aburrida y puntual como tomar el té de las cinco de la tarde.
4.- Toledo: no, no es solamente religiosa.
5.- Sevilla: no, no es folclórica y torera.
6.- Badalona: es Bella.
Aunque en mi DNI consta nacida en Badalona, no es por ello que diga que Badalona es una ciudad bella, porque tiene 5 Km de playa, talentos para dar y vender (cine, natación, actores, escritoras, periodistas, creadores…). La verdad, y aún a riesgo de que me tilden de sentimentalista, me encanta Badalona. Soy feliz como una niña pequeña en la noche de Reyes cuando algún familiar viene a casa y se queda sorprendido por algún rincón de la ciudad: el puerto, Ca l’Arnús, el Museo, la playa, la Rambla, el Front Marítim, el Turó d’en Caritg…
Siempre será una ciudad mágica para mí, esa ciudad de sol y arena, de montaña y encinas. Sanitaria y educativa. Siempre será una ciudad mágica para mi, esa ciudad de colegio, instituto y bibliotecas; esa ciudad donde he crecido y he amado; donde he vivido, vivo y espero vivir; esa ciudad donde he veraneado y  he soñado. Y me gusta así. Con su cielo azul, su arquitectura modernista. Y la arena dorada de su playa. Con sus hombres y mujeres anónimos o conocidos paseando por la Rambla. Con sus comercios, sus farmacias y sus dependientas, siempre amables y accesibles a ciudadanos y turistas.
Badalona siempre será para mí la mejor ciudad del mundo, con sus defectos y sus virtudes, lo cuestione quién lo cuestione. La ciudad de mis libros y mis aventuras, de mis palabras y mis amaneceres, de mis primeros amores y mis primeros besos, de mis primeros conocimientos y mis primeros descubrimientos. 
Amanece. Va despertando Badalona. Un tímido sol intenta abrirse paso entre nubes faraónicas. Voy a la cocina, silenciosa, descalza, con el camisón despegándose del cuerpo, y me caliento un café con leche. Doy los primeros sorbos, quemándome un poco la lengua, mirando la ciudad desde la terraza y escuchando todos sus silencios.
Enciendo el equipo de música. Y suena  That Soulful Show.
Y me recreo en mi ciudad. En sus calles, en su historia, impregnándome con su aire de mar y su aroma de vainilla:
Las calles recién vestidas,
limpias,
el aire suave,
el olor a prensa y a cruasán,
la música de los pájaros,
el revoloteo de las mariposas…,
como si Badalona
me dijese:
Mira, aquí estoy,
me puedes volver a abrazar.

Badalona, 9 de octubre de 2014




 
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