PARAULES AMB AROMA

Tinc una planta i l'acabo de batejar amb el nom d'Aroma. El seu perfum embriaga de tal forma que les hores es desdibuixen en un temps, on les agulles del rellotge marquen minuts inexistents. Les seves fulles desprenen energies que no es deixen veure però que impregnen l'espai de poesia. Aroma és menta, aroma és amistat.

21 de setembre 2015

ESPAGUETIS INDEPENDENTISTAS


Ayer fue un día glorioso. A primera hora de la mañana fui al tanatorio. Dudé. No sabía si estaba en un oficio solemne o en un concierto para violonchelo. El cura cabizbajo ni se digno en mencionar al difunto. La vela casi se apaga de un suspiro. En fin, y luego la clase jerárquica de la iglesia se queja de que cada vez tienen menos fieles. Quizás un cursillo de marqueting diocesano no les fuese del todo mal.
Más tarde mi escenario cambio. Había quedado a comer con unas amigas. Pedimos  macarrones y nos trajeron espaguetis. Pensé que la venta del restaurante a manos de unos empresarios chinos tenía a los trabajadores un poco despistados. El caso es que allí estaban ellos, todos largos y enredados, amarillos y rojos, cubiertos por una deliciosa salsa de tomate, y no sé porque extraña asociación de ideas me dio por vestirlos de catalanidad, y luego un poco más tarde el enredo del plato se me trasladó al estomago, porque los espaguetis se convirtieron en independentistas, y como querían largarse de mi estomago, para que los dejará marchar me montaron una vía, desde el cráneo hasta las extremidades inferiores, todos ellos rectos y estirados, proclamando la república independiente dentro de mi organismo, y me negué con rotundidad, y les hice saber que desde ese momento habían dejado de ser mi plato preferido, y los trituré. Pero no acabaron hay las transformaciones gastronómicas porque las burbujas de las birras se convirtieron en un montón de estrellitas azules. Las miré de cerca pero vi que no pertenecían al cielo estrellado de Kant. Sonó el Móvil y miré, era uno de esos mensajes que te alegran la mirada, y mi cielo se iluminó. Vino el camarero para ofrecernos el postre: tarta de Santiago, crema catalana o melón; le pregunté si podía traerme un poquito de sal de fruta, para apaciguar tanta indigestión, indignación e independencia. Pero apareció con la dolorosa. Paguemos y nos marchamos, por aceras diferentes. Las independentistas por la acera de la derecha, las federalistas, por la acera de la izquierda. Un poco más distanciadas, un poco más alejadas.


Badalona, 21 de septiembre de 2015
 
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