PARAULES AMB AROMA

Tinc una planta i l'acabo de batejar amb el nom d'Aroma. El seu perfum embriaga de tal forma que les hores es desdibuixen en un temps, on les agulles del rellotge marquen minuts inexistents. Les seves fulles desprenen energies que no es deixen veure però que impregnen l'espai de poesia. Aroma és menta, aroma és amistat.

27 de setembre 2016

EL HOMBRE SOLO

El hombre solo,

El hombre, solo y aburrido, se asomó a la ventana, miró hacia la carretera y escuchó el sonido de un claxon. Vio a su amiga Valentina justo en el momento que pasaba por debajo de su casa. Ambos se saludaron con la mano. Ella con la mano izquierda y él quizás reverenció con la derecha. La soledad y algunos recuerdos se colaron en su habitación y sintió como sus pupilas brillaban más que los diamantes de Suárez. Cerró la ventana y al girarse observó que las fotografías se habían desteñido; sin apenas darse cuenta, los años habían pasado más rápido que el Ave. El tiempo, tirano y severo, había transformado demasiadas cosas: la salud trocó en enfermedad, la amistad desfiguró en olvido, y el cariño en desapegó.
Mientras se desvestía del viejo pijama con rayas grises y azules, modelo carcelario, algunas imágenes flotaron por su mente: las velas apagadas, manchadas de nata y chocolate, derritiendo la existencia; los aniversarios inventados desvaneciéndose en la  nada; las copas de cava con cinta métrica que no supieron calcular el valor de la amistad; los deseos incumplidos escondidos en una caja llena de regalos, empaquetados con papel de periódico; los decimos de lotería que no intuyeron jamás el número premiado; las rosas de San Jordi y las de San Valentín muriendo sedientas por la falta de agua, bondad y comprensión; los reyes que perdieron por el camino el oro, la mirra y el incienso; las zapatillas rosas o azules, los relojes sumergibles, mecánicos o digitales, los pasamontañas, los guantes de lana o las bufandas envolviendo todos los momentos con el lazo frágil de una adolescencia grupal que no quiso meditar. Los años habían pasado y él había cambiado. Su percepción del mundo y algunos de sus valores ya no eran los mismos. El ayer infantil había devenido en madurez.
Cogió el metro hasta llegar a su lugar de trabajo. El sol redondo y amarillo lo acompañó hasta las grandes puertas acristaladas. Se enfundó el traje de trabajo y comenzó una nueva jornada laboral. En su recorrido habitual percibió algunos cambios: una nueva dependienta en la sección de perfumería, obras en los servicios de la planta de deportes, algunos cambios en la planta del hogar. La jornada transcurrió tranquila, y sin demasiados sobresaltos, sus dolores traumatológicos lo agradecieron.
Su nueva etapa lo había llevado a abandonarse al placer de una recién adquirida amistad; quiso conocerla sin miedos, y dejó que se instalara a su lado. Él y Soledad. Un silencio interior proveniente de tierras lejanas se instaló en sus entrañas. Un silencio que  puso en valía su grandeza como ser humano atento y generoso a las necesidades de aquellos que siempre lo habían necesitado. Un silencio interior que le habló, que le ofreció una nueva forma para pensarse, una forma nueva para mirarse y ver el mundo. Un mundo nuevo, con aires purificados, para respirar nuevas oportunidades, para comunicarse desde la verdad y la lealtad, para caminar y descubrir nuevos territorios, para amar y empatizar con nuevos corazones. Otro mundo que daría vida a la vida, que engrandecería su existencia y la fortaleza de esta recién estrenada felicidad.

Badalona, 27 de septiembre de 2016


 
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