PARAULES AMB AROMA

Tinc una planta i l'acabo de batejar amb el nom d'Aroma. El seu perfum embriaga de tal forma que les hores es desdibuixen en un temps, on les agulles del rellotge marquen minuts inexistents. Les seves fulles desprenen energies que no es deixen veure però que impregnen l'espai de poesia. Aroma és menta, aroma és amistat.

04 de març 2015

DESAYUNO INESPERADO

Desayuno inesperado,

El otro día fui al Tanatorio de Can Ruti. A la salida, decidí obsequiarme con un buen desayuno (una taza de chocolate caliente y unos churritos) intentando olvidarme de mi propia finitud. Ante determinadas circunstancias yo me invito a un suculento desayuno. ¿Una decepción amorosa o amistosa? Desayuno. ¿Una analítica? Desayuno. ¿Me levanto cansada? Desayuno. ¿Una traición? Desayuno. ¿Una caída? Desayuno. Así que entré en la churreria del Paseo la Salud, bien decorada, con cuadros incitadores colgados en la pared, con revistas y diarios, con jarrones y flores, me senté en una de las mesas del final del local, y pedí mi habitual chocolate y un par de churros crujientes. Mientras ojeaba una revista de viajes una pareja se sentó a mi lado. Apenas pasado un segundo, la mujer comenzó a llorar. Toda ella era un mar de lágrimas. Acababan de comunicarle que la fecundación in vitro había resultado negativa. El hombre intentaba consolarla mientras le decía que no se preocupase que volverían a intentarlo de nuevo.

Escuchar un momento tan íntimo y personal me parecía algo desconsiderado. Así que opté por ponerme el walkman y escuchar a Latasha Lee. Al poco rato el hombre se levantó y se dirigió a los servicios, y pude ver a la mujer con los ojos hinchados y un kleenex retorcido entre las manos. La miré debía tener más de cuarenta años. Sin esperarlo y sin que yo abriese la boca, me empezó a contar que se había sometido a un tratamiento de inseminación artificial y que la doctora acababa de comunicarle que los embriones no habían fecundado. Le dije, para animarla, que no se preocupase, que en el próximo intento seguro que lo conseguiría. Llegó el hombre, cogió el papel de la cuenta de encima de la mesa, y se marcharon. Me habría gustado poder hablar con ella más rato, invitarla a desayunar, y explicarle mi propia historia. Volví a conectarme los auriculares, sonaba la canción de Isabel Fructuoso ”Calma”. ¿Una tristeza inesperada? Desayuno.


Badalona, 4 de marzo de 2015

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